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Mi Pequeña Maestra de Amor

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“Mi Pequeña Maestra de Amor”

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Description

Mi Pequeña Maestra de Amor es una novela basada en hechos de la vida real. Arianna estaba de viaje cuando le avisan que su amada gatita Choux esta muriendo a días de cumplir 20 años de vida.

Choux no es sólo una mascota para Arianna, es parte de su familia y también su amiga. Arianna toma el primer vuelo disponible de vuelta para estar con Choux en sus últimos momentos. En su viaje de regreso a casa Arianna recuerda y nos cuenta todas las experiencias risas y lagrimas ella y su hijo han vivido con Choux y Sheila, la Doberman de su hijo Alex.

Viniendo de una familia disfuncional donde sufrió abuso y maltrato psicológico por años, Arianna busca desesperadamente la forma de dar a su hijo una vida armoniosa y llena de amor. Con Choux, Arianna aprendió a vivir el amor incondicional, la compasión y el perdón que le ayudan a lograr la vida que quiere para Alex y el éxito profesional.

Durante casi 20 años, Arianna aprendió de Choux; aprendió a vivir en el presente. Aprendió que ella puede realizar todos sus deseos con la complicidad del universo; así como que la verdadera fuente de la abundancia esta en ella misma.

Con la bendición de su hijo y mascotas, Arianna aplicó el conocimiento que aprendió de su pequeña Choux a diario logrando la vida feliz que tanto deseaba. Esta armonía le permitió criar a su hijo en un ambiente sano, lleno de amor y entendimiento que lo llevaron a convertirse en un hombre y padre de familia feliz y exitoso.

Mi Pequeña Maestra de Amor te hará reír y llorar, te hará rechazar el abuso y te hará ver a tu mascota con diferentes ojos. Y quien sabe, si no tienes una mascota, a lo mejor te animas a adoptar a un Pequeño Maestro de Amor que no hará otra cosa mas que darte amor y agradecimiento.

Choux fue real y es ahora un angelito guardian y una Pequeña Maestra de Amor.

Dime… ¿Tienes un Pequeño Maestro de Amor en casa?

Capítulo 1 – Fui bendecida con un angelito, un milagro de amor

Estoy muy agradecida por haber tenido la fortuna de dar y recibir cantidades enormes de amor sin ni siquiera saberlo.

Estaba en una cruzada tratando de encontrar al amor de mi vida, estaba convencida de que encontrar a ese hombre especial me haría sentir completa.

El cinco de febrero viajé a San Antonio para visitar a Armand, un hombre que había conocido y que aparentemente cubría mis expectativas. Armand era un hombre muy bien educado, con buen gusto; un caballero y un emprendedor exitoso. El tipo de hombre que llama la atención de casi cualquier mujer.

Estaba pasándola bien con él, y me estaba haciendo a la idea de que él podría ser el hombre que me convenía cuando Miriam me mandó un mensaje; mi adorada Choux estaba enferma.

Choux era mi princesa, la gatita que crie alimentándola primero con gotero y luego con una mamilita desde el primer día de su vida. Fue el 15 de Marzo de 1996, la gata de mi amiga murió mientras daba a luz; sólo tres de los cinco gatitos pudieron nacer. El veterinario dijo que sería muy difícil que los gatitos sobrevivieran; pero era como si ese gatito blanco me llamara por mi nombre. Me llevé al gatito a casa y lo cuidé de día y de la noche. Era una nena, la llamé Choux porque parecía uno de esos pastelillos franceses de crema, suave y esponjadita.

Le hice una pequeña camita como un nidito para que durmiera a mi lado todas las noches y pudiera cuidar de ella, le hice una cobijita para mantenerla calientita por las noches. La alimenté con su mamilita de leche cada dos horas.

Era una pequeña bolita de pelo. Un día le estaba dando su mamila cuando vi una línea negra entre sus párpados. Mi Choux estaba abriendo sus ojitos por primera vez. Tenía nueve días de nacida. Entonces se convirtió en una bolita de peluche blanca con ojitos azules. Sólo su colita tenia anillos obscuros como la de los mapaches y su nariz era rosa claro.

Sus maullidos eran tan pequeñitos que a veces era difícil escucharla. Pero fue parlanchina desde pequeñita estirándose y extendiendo sus deditos que parecían gomitas rosas.

Conforme fue creciendo comenzó a moverse un poco más, no me dejaba dormir por las noches; acostumbraba a pasarse a mi almohada o debajo de las cobijas, y me daba miedo aplastarla así que puse su camita dentro de una caja para evitar que se saliera por las noches, pero ella siempre se las ingeniaba llegar a mi almohada.

Cuatro semanas después el veterinario dijo que había sido un milagro, un acto de amor y dedicación. Choux comenzó a crecer fuerte y sana. Aprendió a comer e ir a su arenero.

Choux crecía y se hacía independiente como todos los gatos, pero siempre le gustaba tenerme a la vista. Yo trabajaba desde casa; compré cojines que puse por todos lados; en la cocina, en la sala, en mi oficina, en la sala de TV. Así Choux siempre tendría donde echarse a dormir su siesta conmigo. No le gustaba estar sola.

Tenía ocho semanas cuando decidió que sería buena idea caminar detrás de mí por toda la casa. Desde ese día tuve que fijarme por donde caminaba porque la pequeña Choux siempre se estaría moviendo entre mis pies; o trepando por mis pantalones lo cual resultaba doloroso. Después de doce semanas ya corría por el jardín y jugaba con su pelotita.

Creció para convertirse en una hermosa gatita que tomaba sus siestas y cada noche iba siempre a dormir conmigo. Como trabajaba desde casa, era fácil ponerle atención todo el día. Tenía un cojín en mi escritorio donde acostumbraba a tomar sus siestas. Al medio día íbamos comer afuera en el jardín. A Choux le encantaba el jardín; tomaba el sol y jugaba con los insectos, cazaba las lagartijas; para ella todo era un juguete.

Choux desarrolló una personalidad muy humana. Era muy amistosa con la gente y también muy parlanchina cuando había visitas o cuando tenía juntas telefónicas o por internet.

Era tan chistoso cuando mi jefe decía: ―Hola Choux. Buenos días.

Y Choux respondía, ―Meooow.

Choux se convirtió en la reina de la casa, era una gatita sana y juguetona. También muy cariñosa.

Cada noche iba a dormir conmigo en la cama y ponía su patita en mi hombro después de tallar su mejilla con la mía. Esto quería decir que yo le pertenecía y que quería un beso de buenas noches; después ronroneaba hasta quedarse dormida.

Cada mañana al abrir los ojos, lo primero que veía era su carita y su naricilla bien cerca de la mía. No necesitaba un despertador, tenía a Choux.

Choux se había ganado el aprecio de mucha de la gente a mi alrededor, casi todos mis amigos le platicaban y la acariciaban cuando nos visitaban. Era verdaderamente afortunada de tenerla conmigo, no sólo porque llenaba mi vida con amor sino porque me mostraba el valor de la amistad y la lealtad.

***

Esa mañana cuando Miriam me dijo que Choux estaba enferma, mi primer impulso fue tomar el siguiente avión a casa. Así que empaqué.

―Miriam, por favor llama a Carol, su número de teléfono está escrito en la puerta del refrigerador. ¡No, yo la llamo! Por favor no dejes sola a Choux, ―le pedí a Miriam.

―Si señora, dígame si va a venir la señora Carol. ―Dijo Miriam.

Terminé la llamada y le llamé a Carol, ella contestó. ―Estoy en un congreso, ¿le pasa algo a Choux? ―Preguntó.

―¡Si, está enferma! ―Dije. ―Miriam me avisó esta mañana. Estoy en San Antonio, pero voy a tomar el siguiente vuelo a casa.

¿Puedes revisarla, por favor?

―¡Claro! Mándame el número de teléfono de Miriam y la llamo ahora mismo.

―¡Gracias! ―Dije y le envié el teléfono de Miriam por What’s App, y luego un mensaje a Miriam.

―Carol te va a llamar.

―Sí, está llamándome ahora, ―me contestó Miriam.

Cerré mi maleta.

―Armand, querido, ya estoy lista, vámonos al aeropuerto, por favor.

El no pronunció palabra, sólo tomó mi maleta y se fue al garaje. Lo pude escuchar encendiendo el coche. Abrió la puerta y me subí a la SUV negra.

―Tranquila, sí vamos a llegar, cariño. ―Dijo. Vas a llegar a tiempo para ver a tu Choux. Tenemos dos horas antes de que salga el siguiente vuelo, y haremos como veinte minutos al aeropuerto. El ejecutivo en la aerolínea me dijo que hay lugares en ese vuelo.

Armand tomó la autopista y afortunadamente no había tránsito que nos detuviera.

―Me da pena tener que irme así, ―le dije.

―No te preocupes cariño, entiendo lo que Choux significa para ti. Ya está viejita y está enferma, yo no esperaría que la dejaras sola.

Vamos a alcanzar ese vuelo. No sé qué tiene ese gato, pero se las ingenia para ganarse el corazón de todos los que la conocen. Tiene esa vibra que te hace amarla.

Armand tenía razón, Choux tenía ese don de llegar al corazón de la gente a su alrededor. Todos mis amigos la querían, aún los trabajadores como el plomero la acariciaban y me decían lo linda que era.

Volteé a ver los autos en la autopista y recordé…

Yuki is a good person, this is evident along the story, while Delgato is a mean man with some psychological disorders. This situation puts Yuki in great danger along the story.

The fact that she accepts to identify the “suspects” at the police station is really unfortunate. If Bonnie was suspicious of Delgato at some point, perhaps she should have considered this before putting Yuki in risk.

On the other side there is our favorite character Ray. This complex character created by DJ Swykert has been present in more than one story and his presence is always decisive. Ray would fix everything his way, maybe not the more conventional, but definitely effective.

The only thing I will say about the ending is that it is awesome! The ending gives a sense of satisfaction to the reader.

Monica Paul, Author.

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